Nos teníamos a ratos

poema de La Dama Azul

-I-
Desde el centro del sitio de obstinación
mi sexo es de tu piel, barrera;
ágil oponente rugiendo a tu tormenta
sobre la treceava línea del poema
de donde soy tan sólo espectador.

Cuando todo oscurece,
aparece vuestra clara sombra;
sobre la distancia exacta
de gotas derramadas cortando el cielo.

Una marcha arrancando raíces al paso
y un silencio que todo lo devora,
en el espacio lacerado de partidas.

Una ilusión entrando por corredores,
en los laberintos donde caía una lluvia fina.

-II-
De entre calinas quedas vos, inquieto,
hasta la puerta donde se haya de echar cerradura
apaciguando los disturbios.
Yo, estoy entre las otras
las que nada saben de tener dueño
…ya contábamos con eso.

En tanto, se oye venir a lo lejos un expreso
con dirección a una página que da a la calle;
a través de una ventana empañada de tiempo.

-Queda alojar los recuerdos cuando sea que me vaya-
evocar en las memorias de tu manojo estrellas,
trazos de líneas cubiertos de razones
y hospedaros en ellos, como una exhalación.

Dado que ahora mismo
el momento se suspende amarillento,
y mi adicción sigue en las caricias eternas
de un paraíso asaltado por cifras letras.

-III-
Así, estos códigos llegan y se van sin hacer ruido
y desde entonces, se cruza en recuerdo la espiral
sobre el impávido escenario.

El estallido guarda un acorde
en el cauce de una llama colmada en primavera;
observada desde la otra orilla del arroyo tranquilo,
frente en la hondura de mis versos
donde nos teníamos a ratos…
*

Septiembre 17, 2019
© 2019 Gabriella- La Dama Azul. Todos los derechos reservados

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