Habitada, la palabra sin retorno

poema de La Dama Azul

Como en una procesión de labrados campos
polvareda y corteza abedul;
el ensayo vertiginoso graba en imágenes
la nebulosa y el viento estelar.

El rostro incendio extraviado
en la lectura de todo poema;
y a la distancia, los árboles del camino
ataviados de un cálido soplo primaveral.

Un diluvio arrasa el falso temor
y alegre entre las ramas
despierta habitada, la palabra sin retorno.

Vaga el mar y entre sus olas
la estrofa alarga sus pasos,
en la cima del incendio
que fundirá vuestro pecho al mío.

¡Juro, que hemos navegado!
Penetrando entre la etérea magia
del sonido envolvente, sobre el perenne cristalino.

Más allá de la expansión en cada náutica milla
y en la libertad del aliento divino,
donde latente el corazón responde
sin amuleto, ni espejismo.

Ante todas las sendas
reservaré un sagrado lugar para el origen;
sobre la cubierta, las sinoples praderas,
y aun por encima de los amplios lagos.

En el grano fértil de las redes
y bajo todo dominio de la alta roca,
se volcarán los silvestres cultivos
galopando entre las sienes.

Y habré de mirar el firmamento,
para abrir puertas librando toda tormenta;
donde se colmarán las chozas
de recuerdos y de épocas ataviadas.

Sólo entonces
me transportaré desnuda, nutrida,
llenando mi senda desplegada;
y afincada con un canto de victoria
arrastraré la fecundidad;
seré poeta y esparciré mis salmos.
ϴ

Fondo musical: Vangelis- Missing

Marzo 23, 2018
© 2018 Gabriela Ponce de León, La Dama Azul. Todos los derechos reservados.

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