En el séptimo día

poema de La Dama Azul

-I-
Apuntando la imagen del orden
entre trazos del añil;
la estrellada altura
esmalta el tiempo blando
deslizándose en silencio, etérea y osada.

Cómo en un recinto que vive lejano,
sus perlas y coral, aguardan
entre un techo celaje de astros.

Los ecos de la tierra arrojasen victorias,
Así, en tu dádiva, me obsequias la existencia
y soy tu voz, frágil e infinito.

Con vuestro aliento
loas reposan en el regente espíritu;
y un verano acude por la entrada principal,
acercándose, con aromas de jazmín.

De un latir colmado,
la diligencia se torna en un abanico de lino y aceites,
olvidando quién soy.

Los signos y fonemas desbordasen
cual melodías del oboe;
edificando columnas de mármol
frente al espejo de las lunas,
derramada vuestra armonía en calma.

Aquí, en mi guarida,
preservo la cadencia de afluentes invisibles,
hilados de versos bañados,
inmortal entre tus manos.

-II-
Amplio es el momento del camino,
dirigido por un rastro como guia;
confiada en el aliento.

En tanto, vos induces la enseñanza, albergada al pecho.

Al encuentro un eclipse;
la fiebre cándida entregando en pausas,
una afluencia que revienta incendios de alborozada vida.

Ceñido el gran torrente,
una alquimia cubre todo atavío
de la altiva palma entre ardientes zarzas;
en su ardor voluntad de lluvia renovada.

-III-
¡Vid de frutos!
El entendimiento me habéis traspasado…

Llamo a vuestra puerta,
y en el momentáneo relámpago
me concedes los cielos;
y en divinidad sellada poderoso reposas,
obsequiando entre navíos la ternura.

Se estremece el aire…
La voz de terciopelo, suave y sonora,
desciende de la colina;
y en una plagaría
la libertad de miles de almas
se elevan embarcados hacia el afluente de luz.
*

Fondo musical: Vangelis- Blade runner- Rachel's song
Mayo 24, 2019
© 2019 Gabriella- La Dama Azul. Todos los derechos reservados.

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