El Otoño de la Bandurria

Era otoño con brisas tibias de verano
Y las hojas caían por el peso de su vida
Allí, la bandurria permanecía
Estoica, apreciando su pictórico destino.

– Pensaba: El dolor en mi es inherente
Yo vaticino la lluvia, preocupación del contingente
Y conozco el momento en el que la muerte asciende
Ella habla conmigo, quizás eso se llama suerte. –

Vocalizaba el más antiguo de los refranes
Se daba cuenta que se le endurecía el pecho
Que sus lagañas se dispersaban por Osorno
Con el más frívolo de sus vendavales.

Es otoño y sin embargo
Todas sus tormentas tronaban
Con suspiros, ella planeaba con las mismas alas
Aquellas que batía con orgullo
La mataron mal pues aun volaba

– Pensaba: Hoy cometeré una rebeldía
Dejaré de emitir la verdad a los terrenales
¡Que se mueran por mundanos y se pudran en su egoísmo!
Augurios de lo más natural y doloroso
Provocando tempestad para abrazos entre carne
Pero solo altanería y piedrazos a palacios monumentales
¡Primitivos! ¡Ustedes arrogantes de su fuerza!–

Quejándose del avaro
La bandurria se aislaba de la grieta del tejado
Su único fiel amigo, el que sostenía el nido mal hecho.

No quiso morir abandonada en una canaleta
Y volando de Rahue a Santa María
Se hizo corbata en un atuendo anaranjado.

Rebeldía fue esa, el otoño de la bandurria
¿Habrá dejado de volar?

- Franzliche. Chile, 2017.
12/11/2017

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