Los sueños del Lobo

Y hubo una vez
un Lobo atrevido,
que con galante zalamerío
vino a susurrarme al oído:
"Anoche he soñado contigo".

Con la sonrisa de la intriga,
sobre el sueño del Lobo, mi amigo,
sin preámbulos pregunté:
"¿Y de qué iba tu sueño, Lobo mío?"

"Fue un sueño hermoso" - me dijo -
"tú y yo corríamos juntos.
Entre saltos, risas,
ocasionales abrazos,
surcábamos el prado
para alcanzar la luna."

Sonreí divertida por toda la picardía.
El Lobo quería ir a la luna en mi compañía.

"¿Y llegamos a ella?" - pregunté.
"Llegamos - afirmó - y ya en la luna
dijiste que iba a ser mía.
Te entregaste sin reparos
al calor de mi abrazo.
Nos amamos hasta quedar exahustos.
Y sobre el lomo de la luna,
de dicha aullé."

Los ojos del Lobo brillaban,
mientras esto decía.
Quedé hipnotizada por la intensidad
de su fiera mirada.
Un instante luego, atiné a decir:
"¡Qué sueños los tuyos!, amigo Lobo,
mira que has provocado mi sonrojo."

Y sin saber qué más decir,
con una sonrisa cándida
y el corazón en avalancha,
dí media vuelta y me fuí.

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