ATARDECER

Los minutos rotos,
del ocaso cuelgan,
y en un asta rosa,
los capullos reman.

Agoniza el prado,
derritiendo aceras,
tus pupilas saben,
a crisol y arena.

Bajo los escombros,
de la azul rivera,
arden dos acacias,
de lejanas tierras.

Sobre el lirio calla,
un rumor de perlas,
¡ ya te vas, oh tarde !,
por el mar te elevas.

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