América

Aguaceros en la arena,
ya mojando están las charcas,
a los montes y cañales,
las llanuras y las palmas.

Llegan muchas azucenas,
a bañarse a la enramada,
van dejando sus aromas,
que se mezclan con el ámbar.

Eres tierra primorosa,
que me canta y me levanta,
son de piedras tus espumas,
sol de mármol tus mañanas.

Cual crepúsculo de rosas,
cual oasis de esperanza,
cual tambor de luna llena,
manantial de la alborada.

Como tibias mariposas,
que repican en las brasas,
me calientas tú mi América,
eres fuego que me atrapa.

Comentarios sobre este poema