La envidia

poema de Dalev

Vagando por los alrededores,
a cada momento, a toda hora,
mordaz, osada señora,
oscura como el vestido de la noche,
imperante de amargo reproche,
la voraz envidia aflora
y vaga nómada.

Sinfonía burda y fría
que tiñe los fulgores,
cizaña marcada en el aura del alma
que apuñala por la espalda,
asesina sin clamores.

Se desliza y deja marcas la impostora,
devoradora, lengua de piraña
que habla palabras dulces
pero son mieles amargas,
se derraman.

¡Ten Cuidado!
Se arrastra, no demora,
te mira de reojos y se incomoda,
es peligrosa, enferma, seductora,
la envidia no razona.

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