Entre dos

poema de Elvi

Instalándose en mis huesos tus costumbres
decidiste sin cambiarme mis manías
que mudabas a mi hacer tu día a día
que llenabas con tus juegos mis cajones

Descorremos cada día sin sonrojos
en cadente movimiento universal
embriagada la cortina de ilusiónes,
bambalinas de un amor de líneas rojas
que pasó de ser vainilla, a ser abrojo

Ya empinada la certeza del querer,
de puntillas miran todos...
La carencia de vergüenza de mi piel
que se luce en el blandir de tus antojos
desvistiendose del puro blanco albor
como el vino te seduce con sus rojos

Me preparo, y a tus pies espero inquieta
el mendrugo de sutil aprobación
que recojo, en bocado y devoción,
de tu mano cuando ajusta mi coleta

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