Madre

poema de Sacuanjoche

Si las madres fueran rosas,
se desojaran.
Aunque rosas como ellas; bellas son.
Pero las rosas entristecen,
al ver las madres muertas,
porque su olor penetra
a quien un día besó.

Una rosa entre manos de una madre,
no muere,
se alimenta del rocío de su amor.
Aunque estas rosas tengan espinas,
en sus manos nunca las rechazó.

Prometió regarlas y así también cortó,
su cariño les daba
y las regaló con amor.
Las mismas rosas que daba,
igual las recibió.

Ambas Flores silvestres,
lindas, tiernas, frondosas,
entre rosa y rosa,
una madre floreció.

Entre rosa y rosa en una tumba,
juntas las dos.
La rosa natural, silvestre se quedó,
y la rosa fecunda, a su fuente volvió.

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