NO Indiferente...Indiferente NO

poema de M

Pesar,
dolor,
rezar,
color.

Amor,
verdad,
clamor,
llorad.

Inmenso,
soñador,
intenso,
aterrador.

Delincuente,
fascinante,
inherente,
arrogante.

Hoy lloro diciéndote cuánto me duele no decir la verdad ni puedo decirte con toda mi alma todo aquello que me irrita: creando imágenes antes del sueño o aquel vacío gris cuando caminamos en fuego.
Nada hay realmente que me hiera más que este pensamiento inherente, celestial.
Producto de mi discordancia contigo, y conmigo mismo, y con Dios.
Ahogándome...
Ahogándome por dentro hasta convertirme en un cuerpo frío que choca contra todos.
Y caminando, buscando, no encontrando nada más que a mi mismo; sobre mi cama, frente al espejo, en un libro, en el sueño.
Juntando mis manos y mirando al cielo abrí mi boca y salieron moscas y un olor a humo y tierra.
Mire una luz tan sencilla y clara pero tan infinita y verde...
que ya no quería entender más aquello que me faltaba sino más bien aquello que tenia sobre mi, al frente, en todas partes...

Y de repente llegó como algo tan sencillo y repugnante,
algo que tocaba con los labios y con los dedos,
algo que me hacia sentir y no pensar,
que me hacia mirar con otros ojos el camino mio y vi aquello que me faltaba.
Supe que estaba envuelto en un oscuro mundo de sombras donde yo mismo estaba encadenado.
Tenia en mi alma un vacío o un peso que me ahogaba en mares de miedo. Entonces vi.
Había estado llorando al infinito, esperando que de aquel lugar pudieran enviar una estrella pequeña para que adorne mi cielo sin estrellas... alcé los brazos y cayeron lágrimas del cielo; Me iluminó una gota de sangre en mi cara y entonces vi... vi que todo había acabado y que sólo me quedaba aquello con lo cual me despediría para siempre de mi pasado... pero primero empezaron a emerger gotas de lluvia de la tierra y volvían al cielo a donde habían nacido.

No podía creer que no existiera un lugar donde descansar.
Así como la linea donde hay infinitos puntos o como aquello que se extiende hasta donde quiera.
No medida exacta aquí mucho menos allá, donde todo es como quieras, no esto.
Ah, de la hoja de árbol o de la palabra escrita en un papel... Ah, del sentimiento natural del hombre que es amar...Ah, de aquello que es medida y numero, de aquello que es ser sano y cuerdo...pero yo, yo ya no soy cuerdo...soy soñador.
Y si a veces me ven sonreír demasiado, o buscar vanamente entre las multitudes, o que sea yo el que nunca quiere dejar a un lado los excesos para adentrarse al mundo de los hombres... yo no puedo decir entonces quien soy si yo no soy aquel que conocen.
Es por eso que no son mis ojos ni mi boca ni nariz ni nada que puedan ver a simple vista lo que me hace ser así.

Y puedo decir que a veces quiero liberarme con violencia, con locura y destrucción,
con mirar a los ojos y escupir una ofensa al aire.
Pero a veces sólo quiero amor y creo que, entonces, siempre lo quiero.
Volando por entre frutas maduras, o navegando por entre montañas de tierra, o sobre una nube de colores en un reino donde no existe el color rojo: donde la sangre es negra, o blanca, o como cualquier liquido, pero su color ya no nos asusta.
Donde no nos da miedo el mirar una serpiente o un hueso.
¿No hay verdad entonces? entonces, ¿todo aquello proviene de lo más pequeño? ¿cómo puede ser que te ame realmente si todo es evolución... acaso existe algo puro en el hombre y acaso esos sentimientos, esas emociones, esas ideas no son más que adaptación?
Hasta aquí no puedo decir quien he sido ni quien seré realmente, pero ¿lo que soy?