Bebe de mí.

poema de D.G. Falls

Bebe de mí
Absorbe mi piel con cada centímetro de tu cuerpo.
No dejes nada, es que quiero entrar en ti,
Abrirme paso por tu interior como la sangre se conduce por las venas.

Voy a tu centro y continúo frente a ti.
Miro tus arqueos,
Tu cintura moviéndose como vaivén
Meciéndose con el viento.

Entonces lo veo.
El fuego que arde en tus ojos,
La humedad que humedece no solo tus labios superiores,
Las manos que te recorren.

Broto en ti, y me detengo por un momento.
Estoy floreciendo en tus tierras ceremoniales,
Fluyendo como un río en tus cauces.
Y me besas.

Bebe de mí.
No sólo con tu boca y con tu piel,
Sino también con tu interior.
Estoy haciendo un árbol de sensaciones con las ramificaciones de tu cuerpo.

No, no te relajes.
Sigue cantando mientras soy una ola.
Una que te golpea la orilla del ser,
Un viento que sacude tu nido de placer.

Quiero iluminarme con la luz de tus ojos.
Esas estrellas que preceden tus pechos, y su pico.
Esas colinas que encuentran su cúspide al rosa.
No me detengas mientras posas.

Somos una escultura de carne,
Un reflejo de las deidades que caminan por el cielo.
Aunque ahora caminamos sobre el lecho,
Flotando junto a las nubes.

Bebe de mí.
Ahí, mientras estamos unidos por la carne,
Mientras fusiono mi exterior con tu interior,
Mientras me dilato con tu expresión.

Entonces explota.
Únete al sinfín de estrellas que conforman un sistema.
Conviértete en todo y déjame siendo nada.
Ahí, mientras me abandono en tu cubo para recoger mi descendencia.

Bebe de mí.
Cuando no sea yo y seamos nosotros.
En esa calma que llega cuando nos sentimos expuestos
Y las sonrisas sobrevuelen nuestros rostros.

Sonríe y pídeme que continúe:
Juntando tus piernas y separando tus fauces,
Acoplándome no sólo con tu semblante.
Y bebe de mí.

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