Tiempo Muerto

Pulsera hermosa y deslumbrante.
El reloj a su lado inquietante,
Su tic-tac con ritmo marcaba,
La compañía lo azaraba.

“¿Qué sucede bella pulsera?”
“Estas vivo, yo estoy muerta”.
Un dolor la respuesta era,
Pero estaba muy despierta.

Su tiempo no era suficiente,
El dolor era muy creciente,
Decisión apresurada,
Empatía desesperada.

El tic-tac se apagó,
En sangre se ahogó,
Las ajugas pararon;
Al reloj lo mataron.

“Soy como tú, para verte feliz”.

Las horas no existían,
El agradecimiento tampoco,
Los minutos se resistían,
Y un segundo era poco.

Una reparación,
Parece solución,
Hubo resistencia,
Amor sin prudencia.

“Es que un reloj ya no eres”.

Ahora le incomodaba,
A la mano le pesaba,
Retirarlo tocaba.

“Pulsera agárrame,
No me quiero ir,
Aunque sea ámame”.
Ella comenzó a reír.

Antes de ser desechado,
Observaba su reemplazo.
Escuchó algo ya comentado,
Pulsera otra vez con su lazo.

“Me gusta tu sonido,
Jamás algo así he oído,
Pero yo no hago nada,
Solo hermosa desdichada”.
Todos los derechos pertenecen a su autor. Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Diego Marroquin.
Publicado en e-Stories.org el 06.07.2018.

Comentarios sobre este poema