XXII

poema de Raidbury

Así,es como calla la inocencia.
Con un luto de esperanza,que baldía,
Los inviernos arrancaron sin clemencia.
Anhelando reencontrarse en su alegría.

Así,es como secan nuestras lágrimas;
Al paso de los soles que se imponen.
Y las lunas,que se esconden
escarchando,
Un ajado corazón en sus jirones.

Así,es como odian quienes sienten,
El abrigo de la eterna indiferencia;
Que presencian,con las sombras de la muerte
Abrazándose a una esbelta soledad.

Así,es como olvidan cuantos pueden;
Floreciendo del narciso incinerado.
Regresándose a la tierra en donde duermen
Los dolores,de un vergel acrisolado.

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