Extrañezas

poema de Raidbury

El día,en la senectud
de una tarde anaranjada
que a penas,ya clareaba,
a orillas del mar moría.

Lejano pensar,traían,
las gaviotas que ondeaban
con sus alas,en amplitud,
el celeste,mismo día.

De la ausencia,que extrañada,
junto a manos del olvido;
bajo el cielo,paseaban,
de unas calles que imagino.

Con vago sentir,soñaba
tras ésta obscura esclavitud
con los ojos,que se clavan
del recuerdo,su finitud...

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Mustias e inquietas estrellas
que ya no podían volar;
susurraban,entre ellas
y a un eco nocturno el pesar.

Brillaban:ciegas y enjutas,
brillaban las olas del mar;
regalaban a mi rostro
un efímero despertar.

Un amante;beso amigo
de la Luna que no está.
La algaraza de unos niños
que no volveré a escuchar.

El canto de los gorriones
en su baile,al celebrar,
las floridas estaciones
que más no veré arribar.

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