Lo simple.

Hablando seriamente, no puedo dejar de pensar en ti.
No hay continente en mi planeta en el que no esté tu bandera.
Porque eres el Colón de mis primaveras.
Eres conquistadora y dueña.

Y qué bonito, sinceramente.
Suerte, bonito tenerte.
Carajo, perderte.
Penitencia, verte y no sentirte.

¿Qué queda en el mundo de bueno?
Tus ojos, malditos.
Tus manos, benditas.
Tus labios, lejanos.

No mires, lastimas.
Parpadeo, enamoras.
Suspiro, relajas.
Guiño, atrapas.

No hay sino belleza en tus páramos.
Y es que cada árbol tiene tu aroma.
Tu voz, meliflua.
Tu aroma, inefable.
Tu sabor, adictivo.

En fin, dejando atrás las palabras sencillas;
qué cansado quererte.
Porque es deporte, es proesa, es desafío.
Carajo, qué bonito.

Espero verte en algún momento y tenerte, perdida.
Encontrarte y compartirte, la vida.
Admirarte y disfrutarte, mi vida.
Soltarte y liberarte, tu vida.

Y volviéndonos más simples;
le quiero.
Volviéndonos más sencillos;
me quiere.
Volviéndonos uno sólo.
Nos queremos.

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