Recuentro

poema de Lancelot

Vuelven los días a pasar la página,
y tú en mis silencios,
Incólume te posas en lugar donde el tiempo
Nos juntó.
La piedra que es mi vida, llegó al porche de tu casa,
Y a aquel triste poste cuyas luces,
trampa de libélulas, iluminaron el sabor,
de tus labios y mis ansias.
Dulce beso, Infinitas combinaciones de un encuentro y despedida,
arrastraron el lastre de mi ser a la luz que es tu nombre.
No era yo, no eras tú,
No soy yo, no eres tú.
La flor es efímera, pero su aroma es eterno.

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