Eterna excusa

Me siento en el banco a buscarte, me quejo, en fin, la vida,
siempre ha sido dura.

Enfrente hay una chica dándole de comer a las palomas, yo prefiero irme,
las chicas, ya no son para mí.

Ha pasado un rato, mi banco, ya no es mi banco, vaya suerte, las migas,
han dejado paso a las palomas.

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