tengo un siglo aparte de recuerdos,
recuerdos que guardo para mis momentos de reflexión,
mi cabeza se ha vuelto mi enemiga,
no deja de pensarte,
te quiero, esas dos palabras resuenan en un eco infinito,
pero no quiero quererte, así evitaré el que te alejes.

Pero también quiero que cuando hable demasiado,
me calles, me calles a besos
y que estos progresivamente se transformen en mordidas.

anhelo de nuevo los abrazos fuertes en la madrugada,
en silencio y extraño de sobre manera esas raras miradas
que mezclaban la timidez con la confidencia.

Pero entiendo que es te sentimiento es unilateral,
que soy yo quien lo quiere
y por mas que me cueste aceptarlo
tu ya no me quieres.

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