Otoño.

poema de Celeste Alma

Ambarino tapete.
Alfombrilla dorada.
Dulce dátil pajizo .
Ocre y dócil romanza.
Te ha regado el rocío,
risa albina tan fresca
que vertió la neblina
transformánse en agua.

Me fascina la seda
del tupido follaje
que se brinda en un trueno
de las hojas calladas.
Cuántas veces he oído
la crocante comparsa
de las páginas maple
que acompañan la calma
de los parques tapiados
con cantera rosada
y llenitas de besos
las románticas bancas.

Llegas, pues, ocarina
con tu nota feriada;
se recuesta el verano
a dormir en tu cama
y se duerme tranquilo
sin mirar que se pasan
nueve sueños y arenas
aguardándolo en casa.

Comentarios sobre este poema