Señales. (Soneto blanco)

Y fui de humo, supe ser señales.
En el salón me convertí de nuevo
en un trozo de algo que no siente,
en un objeto, nada, poco a poco.

Las horas sin tocarte, sin sentir,
lejos de ser puñales fueron bálsamo
y la sonrisa naufragó en la orilla
abandonada y triste de mi cara.

Espíritu, recuérdame las dudas,
los miedos, las heridas y los daños,
que no muera jamás mi nueva fuerza.

Concédeme entretelas, infinito
este adiós que me salva y me hace libre.
Y supe ser señales, fui de humo.

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