Juvetud.

poema de Carnavalero

Frente al espejo una llama,
tus ojos queman el miedo,
te pintas sobre la cara:
"fin de la tregua", en silencio...

Vienen sonando en el aire
viejos tambores de guerra,
sangra tu nombre la calle,
el tedio atasca las venas.

Rompes las voces de antaño,
esas que muertas de frío
dicen que es mejor el malo
que bueno desconocido.

La juventud es el hambre
de hacer distintas las cosas,
no te condenen por nadie
a la quietud que te ahorca.

Levanta el alma y las manos,
desata al fin la garganta,
no hay enemigo o villano
peor que la cabeza baja.

Ama sin reglas, sin normas,
sin condición, sin fronteras,
que sepan esos idiotas
que hay luto por su sistema,

a esos idiotas que sueñan
solo poder y dinero,
diles que ya no está en venta
que el mundo vuelve a ser nuestro.

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