Huella

poema de Capitan

El sofá que tanto odié
ahora es cómodo
por la presencia del carmín
de tus labios.

Los trapos, de colores,
lo cubrían
asegurando la vergüenza de tu cuerpo.

Ahora,
ya no.

Percibí tu desnudez
como el capullo que es mariposa
o como la semilla que será flor,
quedé fascinado
y me giré.

Intento borrar la huella
de tu 38 en el suelo
o las luces apagadas
pero no puedo.

Sé que no puedo
porque encontré el resultado
de mi dolor
y siento decirte que caí enfermo.
Amor.

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