Betito

poema de Beto Aveiga

Dormido,
casi imposible pero dormido,
tú tan pequeño, mas infinito,
siempre corriendo tras de tus sueños,
mientras te veo crecer, Betito.

Milagro,
ángel enviado del paraíso,
alma tan noble, mi principito,
no te merezco mas Dios lo quiso,
para que cuides de mí, Betito.

Y entiendes,
lo que en silencio al mirar te digo,
cuando por dentro lloro bajito,
porque soy yo cuando estoy contigo,
y tú mi amigo más fiel, Betito.

Soñando...
sigue soñando mientras escribo,
quiero olvidarme de mi delito
de haber sentido que estaba solo,
y me olvidaba de ti, Betito.

Comentarios sobre este poema

Sé parte: Comenta y vota