RUTINA LEGAL

poema de Aldebarán

Es una mañana diferente,
tomo mi café a toda prisa,
retoco el maquillaje
tomo mi bolso y salgo a la calle.

La suave briza enreda mis cabellos al viento.
Mi perfume es una bruma que envuelve los sentidos.
Hoy me siento tan feliz de estar viva.
Algo tan especial tiene el sentido de esta mañana,
como si fuese el último día, !la he bebido¡
En mi andar puedo sonreír a todo transeúnte,
que a pesar de su cara triste,
Se les ilumina el rostro en franca reciprocidad.

Es inmenso el Palacio de Justicia…
Entro a toda prisa.
Saludos a los presentes,
recibo generosos abrazos y tiernos saludos,
de aquellos que me conocen en realidad.

Tengo audiencia a las diez (10:OO am),
mi toga negra que no debe faltar,
La espera en el reloj…
Se apertura la audiencia.
Defiendo a mi cliente,
quien conforme a la ley le fueron
violentado sus derechos.
(De lo contrario no lo defendería).
Hay sentencia a mi favor,
¡después de dos horas¡
Salgo cansada ,
sin haber comido nada…
Solo mis frutas y un durazno
Que nunca ha de faltar.

Caminos escaleras abajo,
Algún colega invita un café,
con torta de chocolate que me encanta.
Platicamos de algún caso.
Termino y camino a casa.

Al llegar solo las sombras nocturnas
me esperan.
No hay hijos, no hay gatos, ni perros
que alimentar.

Algo de comer para mi.
Me meto debajo de las sabanas.
Un helado inmenso
de chocolate me hace compañía,
casi trato entre tanto dulce
comprender mi soledad…
Y recobrar las fuerzas
Para enfrentar un nuevo día
¿O igual al anterior…?

Insigne vida…
Estamos y no estamos,
pero mientras este seguiré
en esta cotidianidad de la rutina legal,
que me ha tocado disfrutar.
Donde soy feliz,
Pues de nada sirve protestar.
Hasta que un día ya no logre despertar,
sería la otra realidad de nuestra vida.
Morir… el final del entretelón del teatro
de estar vivos.

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