TUS MANOS

poema de AMALIDA

Yo he visto tus manos fuertes:
asir el azadón y el machete para trabajar la tierra,
cortarse y lastimarse al preparar los alimentos,
y acariciar cuidadosamente a los más pequeños.

Juntas limpian el sudor de la frente,
peinan y trenzan el cabello de sus hijas,
son evidencia muda de su oficio
y se unen para orar a Dios todas las noches.

Son manos valientes que me sostuvieron cuando nací,
que me cargaron en mi niñez,
que me paladiaron cuando no quería comer
y que me han cuidado siempre.

Admiro profundamente las manos fornidas,
llenas de callosidades y cicatrices,
que dejan ver a simple vista su pesado oficio,
no puedo dejar de respetar las manos del campesino.

Campesinos como mi padre y mi madre,
como mis abuelos, mis tíos y mis primos,
orgullosamente trabajadores de la tierra,
sembradores y germinadores de vida.

No me canso de agradecer a Dios por la familia que me dio,
sus manos me crearon, me educaron y me siguen guiando,
Señor que mis manos siempre creen, acaricien y trabajen
y estas letras honren hoy y siempre tan honorable ascendencia.

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