Una niña sentada en la esquina de un trozo de este mundo, coloreaba sus deseos de uno y mil colores, tonos tenues, otros con un brillo que iluminaban la ilusión de que, en alguno de esos, sus deseos se cumplieran, le agrego a ese su deseo, un toque de interés, chispitas de dulce morbo y sutilmente adhirió, un par de alas, para volar alto, tan alto, alto hasta lograr rozar al cielo, paso y paso el tiempo y esa niña ya creció, creció tanto, tanto hasta que, la luz de sus ilusiones se fueron apagando, poco a poco litigando tenuemente la ansiedad de un rincón en el cual poder acurrucar sus anhelos, su carencia de cariño, su corazón herido y un alma virgen de caricias, remendada, paso a paso en esta vida de tanto, tanto dolor.

Y de pronto en un instante, entre olvido y abandono, llego su milagro, con unos divinos ojos, un rizado cabello, una dulce voz y una sonrisa que le enamoró de tal manera que, ni el color, ni la piel obstruyeron su sentir cuando a su mundo, sublimemente a ella llegaste tú, vestida con los colores de un arcoíris, con la intensidad del mar y la calma de un corazón que al amar, acaricia el alma y besa al corazón.

CON UN TROZO DE MI CORAZÓN ♥
De Alma Delia Godoy L.
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