Cerré los ojos y te traje a mi piel, olvide al mundo, debite entre mis deseos y anhelos, recordé el aroma de tu cabello, me impregne de la esencia de tu cuello, me apreté a ti.
Me aferre tanto a ti que, me obligue a por nada del mundo permitirme abrir mi mente, decidí, perderme divagando por tus ganas, saciarme en tus ansias y al final de todo viajar al cielo para deleitarme en esa bendita gloria que entre tus labios y el bendito morbo de tu mirar me envuelven divinamente y así, mis razones se pierden y mi cordura extravía el juicio hasta terminar en el desquicio de mi etérea entrega a tu existir.

VIVENCIAS DE UN DULCE AMOR ♥
De Alma Delia Godoy L.
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