-Ramera.-

poema de AGR

Peregrina de la noche, se le ve en cualquier calle,
buscando su amor amante, pero no por placer,
solo por necesidad.

¡Ramera! Gritan las damas de sociedad, al verla
vestida como una señora más no baja su cabeza,
aunque su corazón llora, pero está con vida.

Su falda corta muestra los golpes de la otra noche,
pero al final su cliente solo esta para saciar su vanidad,
ignorando el sentir de la meretriz que hace suya.

Lágrimas que se mezclan bajo el agua, mientras
quita de su cuerpo tantos aromas, pero lleva el sustento
a su familia que la espera con brazos abiertos.

Años pasan siguiendo la misma vida, viendo crecer a sus
retoños que hoy le reprochan por ser una ramera, despojando
a esta de todo lo queda como dignidad de madre y mujer.

Juzgan con tantos adjetivos envueltos en oraciones
que solo marginan lo que es, pero nadie ha preguntado
que guarda en esa alma quebrantada.

Ya no se ve la peregrina vagar por cualquier calle,
ya no tiene las fuerzas para buscar a su amor amante,
solo queda en su vieja memoria el desazón de la pena,
de que todo lo dio y ahora es olvidada, pero en la
memoria de muchos será recordada no por ser madre
o mujer si no por ser la puta de cualquier calle.

-AGR.-

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