¿Para qué criticar?

¿Para qué criticar?

Criticar es tratar de poner en ridículo a los demás, mientras somos nosotros quienes nos ponemos en ridículo ante ellos descaradamente.
Criticar es reconocer la supremacía del otro sin tener que decírselo amablemente, pero por disimularlo con la censura, antes le hacemos apología a su grandeza con nuestra impotencia.
Criticar es elogiar a alguien mientras se le trata de insultar cobardemente para encubrir crueles verdades.
Criticar es hacerle publicidad a alguien que no nos ha pagado, mientras tenemos que molestarnos haciéndole buena propaganda y rebajamos ante él.
Criticar es tratar de proyectar hacia otro la inseguridad que nos hemos infundido nosotros mismos.
Criticar es pretender ahogarle la voz al eco o escupir frente al viento.
Criticar es bajarte del estatus más alto, tratando de ganar una posición superior que no te dejará más arriba del nivel que antes ostentabas.
Criticar es envidiar al otro por no sufrir la envidia que tú sufres sin control.
Criticar es romper el espejo que muestra de manera fidedigna tus imperfecciones, esperando erradicarlas al instante.
Criticar es dejar de vivir tu propia vida por estar viviendo la patética vida de alguien más.
Criticar es ir a mendigarle a tu vecino los sobrados de su cena, mientras tienes la nevera de tu casa llena de mejor comida.
Criticar es desconocer tus virtudes más de lo que conoces las virtudes de otros.
Criticar es permanecer en una silla de ruedas sin ser minusválido.
Criticar es ser un gran maestro adiestrado por su profano alumno.
Criticar es encender el motor de un carro sin llantas.
Criticar es perder el partido sin siquiera haberlo jugado.
Criticar es sucumbir envenenado sin haber ingerido nada tóxico.
Criticar es dejarse intimidar por una pesadilla que se experimenta sin siquiera haber dormido.
Criticar es dejar que una pequeña piedra suelta en el camino desate una poderosa avalancha al tropezar con ella.
Criticar es dar vuelta a la página en blanco de un libro para llegar a otra página en blanco.
Criticar es proponerse objetivos ante los cuales no habrá ninguna acción o iniciativa para alcanzarlos.
Criticar es vivir como la sombra que obedece y refleja toda acción realizada, esperando ser ella quien ordene lo contrario.
Criticar es destruir en un segundo lo que cada uno se ha encargado de construir de sí mismo en toda una vida.
Criticar es retractarse de todo lo que se sabe y conoce, dándole primacía a quien quizás desconozca más de lo que tú le reconoces en ese instante.
Criticar es escalar cuesta abajo sin ningún tipo de protección.
Criticar es dejar salir ese niño oculto que aún habita en ti, y así seas un adulto maduro, nunca te permite terminar de crecer.

¿Para qué criticar?

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