Ven, toma mis manos

Creí no llegar
y llegué
a la cima del monte,
a tu casa colgada
con chimenea gigante
pareciera que hablara.

Llegué y te encontré
sumido en la tristeza,
puertas y ventanas cerradas,
tu alma en pena,
lágrimas en la cara
sin poder pronunciar palabras.

Abracé tu cuerpo,
susurre un gran te quiero.
Ven, no seas propio carcelero,
toma mis manos
bajemos al suelo llano
donde están los nuestros.
Ven, nos acompaña el azul cielo,
el cariño, el amor y el deseo.

Autora: María Cruz Pérez Moreno -acnamalas-
Derechos de autor reservados.
11/05/2018 Madrid. España.

Comentarios sobre este poema