Cuento de los cuentos

Estaba en su casa Alicia
platicando con su hermano
y viendo el libro de cuentos
que el abuelo ha regalado.
Al encontrarse cansada
queda dormida en el suelo
y comienza un nuevo viaje
a varios mundos de ensueño.

Erase una vez que se era
una princesa muy buena
habitaba en el castillo
cantando las primaveras,
jugando con los lacayos
a ser última o primera.
Después llegó la tristeza,
la desazón por la pérdida
del hada buena, muy buena
que se marchó una mañana
a tierras muy retiradas.

Adiós mi madrina buena,
adiós, yo quedo a la espera
de ser tu linda princesa.

Más tarde marchó su padre
al confín, fin de la tierra.
¡Cómo llora la princesa!
¡Cómo llora su gran pérdida!
Piensa ¿Quién cuidará de ella?
¿Quién querrá estar a su vera?
Su padre pronto murió.
Su madre cuando nació.
Su madrina no llegó.

La princesa se volvió
gélida como el frío hielo
y a todos los convirtió
estatuas sin movimiento.
En el jardín se encontró
con un viejo caballero
vestido todo de negro
y con la cara de muerto.

Vete viejo de mi campo
marcha lejos de mis ojos,
si no te vas, te convierto
en estatua sin movimiento.

¿Qué pasó con tus modales
princesa, princesa buena?
¿Dónde está la niña alegre
que canta las primaveras?
Ten la manzana princesa,
la roja está más jugosa,
muerde fuerte y recupera
el canto de primaveras.

Y la princesa mordió
de la manzana un trocito,
dulcemente se durmió
soñando en otro principio.

Ahora es un hada hermosa
ataviada de esmeraldas
con una capa encarnada
y escarpines de cristal,
va en majestuosa carroza
al baile de mariposas.
Antes de acabar el baile
se marchó, corrió y corrió
muy lejos del heredero.
Mas ella se transformó
en la durmiente doncella
que reposa en caja de ébano
cubierta de bellas flores
acompañada de enanos
que saben de sus amores.
Se acerca un brioso caballo
con un príncipe gallardo.

Un velo blanco en su cara
la convierte en bella dama
mirando por la ventana
en torre alta encantada,
sin puerta la única estancia.
Cansada de ir y venir
se ha recostado en la cama
desea poder dormir,
encontrar reposo y calma.

Despierta la niña Alicia
de su imaginaria siesta,
está en su cama de nácar
en la casa de la abuela
rodeada de muñecas.
Encima de la mesilla
el libro de gratos cuentos
junto al vaso de agua clara.
Conoce que lo ha pensado,
que en sueños se ha desplazado
por países encantados,
por los cuentos recontados
de príncipes y princesas,
de hechiceros y hadas buenas,
de lobos, niñas y abuelas,
de brujas y cenicientas
y ella, la primera estrella.

Es un sueño de ilusión.
Es un mundo de color.
Es un deseo de amor.
Es encanto y buen sabor.
Colorín y colorado
este cuento de los cuentos
para todos terminado.

Autora: María Cruz Pérez Moreno -acnamalas-
Derechos de autor reservados.
25/11/2017 Madrid. España.

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