Te la entrego con espinas
una bella rosa roja
que lacere tus manos,
tu alma y tu corazón
como tú dañaste mi cuerpo,
mis sentidos, mi destino.
Muy feo el sentimiento
mas es lo único que deseo.
Si quieres la guardas
o bien la mandas lejos,
no importa, no busco alivio
ni perdón, ni un poco de sosiego,
ya no, porque pasó el tiempo
de ceder, del desconsuelo.

En mis días la desesperanza
ocupa cada uno de mis momentos,
es vida, es alimento, es aliento.
No hay palabras que ayuden
a pasar mejor el tiempo.
Sé que no vienes
y yo no te espero.
Sé que todo es olvido
y mero entretenimiento.
Fuiste quimera de un pasado,
eres presente nulo
y serás incierto futuro.
Pensativa, muy a lo lejos,
todo lo contemplo.

Autora: María Cruz Pérez Moreno - acnamalas -
Derechos de autor reservados.
03/11/2018 Madrid. España.

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