La despedida...

poema de Acero etereo

Mi mas grande preocupación es que se me ha acabado el vino, y el incienso se esta por apagar.
¿Donde estas?
¿Es en serió,
¿Este es el final?
No lo imaginaba así; tan burdo y desprovisto de épicas hazañas que portan mi nombre.
¡Dios!
He sido solo otro hombre...
Solo otro hombre.
¿Donde estaras ahora?
¿Habras conocido ya a alguien mejor que yo?
Claro que si, no debe ser muy difícil.
Cuando la carne quedo cruda fui yo quien dio el mordisco para que no sea tuyo el disgusto, sin embargo no lo supiste apreciar; egoísta me dijiste, creyendo que quería la mejor presa para mi.
De eso se trata la culpa;
Alguien te señala basándose en lo que creé que acaba de pasar, sin detenerse un momento a pensar en la intención detras ...
¡Que va!
Ya no importa de todas formas, has decidió marchar.
¿He estado corriendo en círculos?
El gentío cruza a través de mi, no al lado de mi, si no a través de mi.
Los calmados no se ríen, pues no ven motivos para hacerlo; claro que tampoco lloran o se enojan, nunca se perturban, parecen robots.
¡Los calmados no sienten nada!
¿Y los intranquilos?
Esa es otra historia, aunque mía, es otra...
¿Segura que vas a abrir esa puerta?
No habrá marcha atrás, ambos lo sabemos...
¿Que haremos ahora?

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