La bruja mágica o cómo masturbarte llorando

poema de Ánvora

Pierdo la línea de mis pensamientos cuando tu cuerpo me seduce bajo el calor del sol y tus camisas negras
Inútilmente, te hago invitaciones sin palabras, tú sólo sonríes y besas mi frente
Me pides ir contra mi naturaleza
me ahogo en mis deseos
Antes de ti creía que a los veinte me dedicaría a nombrar estrellas
He tenido que pedir prestada la media luna para usarla de boca
Para mi fortuna, basta nombrar a la bruja gruñona que guarda la bolita mágica
Hace vislumbrar tu memoria bajo la luz del semáforo y luego a nosotros a blanco y negro
Entre más se frota la bolita
menos gruñona está la bruja
y más paciencia le tengo a tu lejanía

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