Cuerpos de frasco

poema de Ánvora

Frente a los ojos de la miseria, la niña blanca chupa un helado
niña, no gasto
blanca, no incomodidad
tierra
decisiones
destino
cómo es que el mundo las puso en el mismo juego
tan inconscientes como prematuras
se ocupan de sus cuerpos hechos frascos
cuando el viento sopla entre sus piernas
una es deseo
otra lástima
ambas sangrarán lo mismo
lloran frente a la otra
se descubren en el cuerpo ajeno
—¿de dónde vienen tus lágrimas?
ambas sufren al contestarse
pero los perros
perros rabiosos muerden sus tobillos
las alejan y avientan a su destino
jamás volverán a verse
sabrán cuál su lugar en el mundo después de conocer al frasco opuesto.

Comentarios sobre este poema